top of page
Buscar

Silicosis por piedra de ingeniería en Australia: la epidemia ocupacional del siglo XXI

  • Foto del escritor: Dr. Alberto Augsten
    Dr. Alberto Augsten
  • 20 jul
  • 3 min de lectura
Trabajador cortando piedra con amoladora angular. El polvo visible contiene sílice cristalina respirable, causante de la nueva epidemia australiana de silicosis acelerada.
Trabajador cortando piedra con amoladora angular. El polvo visible contiene sílice cristalina respirable, causante de la nueva epidemia australiana de silicosis acelerada.

Por Dr. Alberto Augsten, Toxicólogo y Psicofarmacólogo


La silicosis, una enfermedad pulmonar que la medicina ocupacional pensaba en gran medida superada, ha resurgido en Australia con una intensidad sin precedentes. La causa: una nueva generación de materiales de construcción llamados 'piedra de ingeniería', conocidos como engineered stone o piedra de cuarzo aglomerado, que se han convertido en la opción estética preferida para encimeras de cocina, baños y oficinas en todo el país.


A diferencia del mármol o el granito, que contienen entre un 3 y un 45 por ciento de sílice cristalina, la piedra de ingeniería contiene hasta un 95 por ciento. Cuando estos productos se cortan, pulen y trabajan en talleres, generan grandes cantidades de polvo de sílice respirable que se deposita en los alvéolos pulmonares de los trabajadores.


La crisis australiana


Desde 2015, Australia ha visto cientos de casos de silicosis acelerada en hombres jóvenes, muchos menores de cuarenta años, que han trabajado solo unos pocos años con piedra de ingeniería. Algunos casos progresan a fibrosis pulmonar masiva en menos de cinco años de exposición, una latencia drásticamente más corta que la silicosis clásica de los mineros del carbón o canteros tradicionales.


Un estudio nacional liderado por Curtin University en Perth y otro coordinado por Monash University en Melbourne han documentado que aproximadamente uno de cada cuatro trabajadores expuestos presenta enfermedad pulmonar atribuible al material. La progresión a cáncer de pulmón y enfermedades autoinmunes asociadas a la sílice también es preocupante.


Mecanismo de daño pulmonar


Las partículas de sílice cristalina respirable, menores a 4 micras, alcanzan los alvéolos donde son fagocitadas por macrófagos. La superficie reactiva del cuarzo genera estrés oxidativo, activación del inflamasoma NLRP3 y liberación de citoquinas profibróticas. El resultado es la formación de nódulos silicóticos que progresan a fibrosis masiva, pérdida de función pulmonar e insuficiencia respiratoria terminal.


La sílice también se asocia con un mayor riesgo de tuberculosis, enfermedades autoinmunes como esclerodermia y artritis reumatoide, y cáncer pulmonar. La IARC clasifica la sílice cristalina respirable como carcinógeno del Grupo 1 desde 1997.


La prohibición histórica


En 2024, Australia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir la fabricación, importación y venta de piedra de ingeniería con contenido de sílice cristalina superior al 1 por ciento. La medida, recomendada por el Safe Work Australia y respaldada por todos los gobiernos estatales, marca un precedente regulatorio internacional. Otros países incluyendo Reino Unido, España y varios estados de Estados Unidos están evaluando medidas similares.


Qué hacer con los trabajadores expuestos


La vigilancia médica obligatoria de trabajadores incluye tomografía computarizada de alta resolución, pruebas funcionales respiratorias y, en casos avanzados, evaluación para trasplante pulmonar. No existe tratamiento curativo: la fibrosis es irreversible. Los pacientes en estadios terminales solo pueden recibir tratamiento sintomático, oxígeno suplementario y, eventualmente, trasplante pulmonar bilateral.


El componente más urgente es la prevención: ventilación adecuada, supresión de polvo con agua, protección respiratoria con respiradores de presión positiva y prohibición absoluta del corte en seco. Sin embargo, en muchos talleres pequeños los controles fueron inadecuados durante años.


Una lección global


La silicosis por piedra de ingeniería en Australia ilustra cómo un material aparentemente moderno y estéticamente atractivo puede esconder un riesgo ocupacional devastador. Para el toxicólogo, el caso australiano es un recordatorio de que toda nueva tecnología merece evaluación de riesgos antes de su despliegue masivo, no después de que la enfermedad se manifieste en cohortes enteras de trabajadores.


Dr. Alberto Augsten es toxicólogo y psicofarmacólogo. Escribe sobre toxicología ambiental, salud pública y los efectos a largo plazo de los contaminantes industriales en la salud humana.

Comentarios


bottom of page