Novichok: la toxicología de los agentes nerviosos rusos y su uso fuera del campo de batalla
- Dr. Alberto Augsten

- 13 jul
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Por Dr. Alberto Augsten, Toxicólogo y Psicofarmacólogo
Los agentes nerviosos Novichok son probablemente los compuestos sintéticos más tóxicos jamás desarrollados. Producto de un programa secreto soviético que se prolongó hasta los años noventa bajo el nombre clave 'Foliant', estos agentes organofosforados de cuarta generación han salido de los laboratorios militares para aparecer en operaciones contra disidentes en suelo europeo, planteando una nueva categoría de amenaza para la toxicología clínica y la salud pública.
Qué son los Novichok
Novichok significa 'recién llegado' en ruso. La familia incluye varios compuestos, los más conocidos A-230, A-232 y A-234, diseñados para ser más potentes que el VX, evadir la detección por los métodos convencionales y resistir los antagonistas tradicionales como la atropina y las oximas. Algunos análisis sugieren toxicidad cinco a ocho veces superior a la del VX, lo que los convertiría en los inhibidores de colinesterasa más potentes conocidos.
Mecanismo de acción
Como todos los agentes nerviosos, los Novichok inhiben de manera irreversible la acetilcolinesterasa, la enzima que degrada la acetilcolina en la sinapsis. La acumulación masiva de acetilcolina produce un síndrome colinérgico completo: miosis, lagrimeo, salivación, broncoespasmo, broncorrea, bradicardia, fasciculaciones musculares, parálisis flaccida, convulsiones y muerte por insuficiencia respiratoria. Lo que distingue al Novichok es la velocidad y la dificultad de revertir la inhibición enzimática.
Salisbury 2018
El 4 de marzo de 2018, el exoficial de inteligencia ruso Sergei Skripal y su hija Yulia fueron hallados en estado crítico en un banco de Salisbury, Inglaterra. Los laboratorios británicos de Porton Down identificaron rápidamente Novichok A-234 aplicado en la manija de la puerta del domicilio. El policía Nick Bailey, que respondió al lugar, también se intoxicó gravemente. Meses después, Dawn Sturgess murió tras tocar un frasco de perfume que contenía el agente, que había sido descartado por los atacantes. El caso convirtió a Salisbury en el incidente toxicológico más significativo en suelo británico desde la Segunda Guerra Mundial.
Alexei Navalny 2020
En agosto de 2020, el opositor ruso Alexei Navalny fue envenenado con Novichok en un vuelo doméstico en Siberia. Trasladado a Berlín, los análisis del Hospital Charité y del Instituto Robert Koch confirmaron Novichok A-242, una variante distinta a la de Salisbury. Navalny sobrevivió gracias a respuesta rápida, atropina en dosis altas, oximas y soporte ventilatorio prolongado, pero quedó como testimonio clínico extraordinario de la supervivencia tras una dosis casi letal.
Detección y desafíos diagnósticos
Los Novichok son difíciles de detectar fuera de laboratorios altamente especializados. La cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas con derivatización específica, y la espectrometría de masas con ionización por electroaerosol, son las técnicas estándar. La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, OPAQ, ha actualizado sus listas y procedimientos tras los incidentes de Salisbury y Navalny.
Tratamiento
El manejo es similar al de otras intoxicaciones por organofosforados pero más exigente: descontaminación inmediata con técnicos en trajes de protección nivel A, atropina en dosis repetidas hasta resolver la broncorrea, oximas como pralidoxima si se administran muy precozmente, control de convulsiones con benzodiazepinas y ventilación mecánica prolongada. La pseudocolinesterasa sérica y el reactivador fluoruro pueden servir como biomarcadores.
Implicaciones para la salud pública
Los incidentes de Salisbury y Berlín han obligado a los servicios de urgencia europeos a entrenar para sospechar de envenenamientos por agentes nerviosos en presentaciones clínicas inexplicadas. La cooperación internacional entre laboratorios de referencia, la actualización de las listas controladas y el desarrollo de antagonistas específicos son prioridades de investigación.
Una lección global
Novichok es un recordatorio incómodo de que la toxicología no es solo una ciencia ambiental o clínica: también es una disciplina geopolítica. Cuando un Estado mantiene programas de armas químicas y las usa contra individuos en suelo extranjero, las consecuencias atraviesan la clínica, la salud pública, el derecho internacional y la seguridad ciudadana.
Dr. Alberto Augsten es toxicólogo y psicofarmacólogo. Escribe sobre toxicología ambiental, salud pública y los efectos a largo plazo de los contaminantes industriales en la salud humana.




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